domingo, 3 de marzo de 2013

Descubriendo mi faceta


Tengo tres animales que se han encariñado conmigo. Hoy, gastaré el último centavo que tengo en comida. En lo único que pienso es en Dios, nunca le he visto y, sin embargo, no digo que no exista.           
            Han pasado dos días y sigo buscando trabajo. Es difícil encontrarlo por mis problemas del habla. He buscado algún lugar donde pueda pintar o dibujar, pero no lo hay.
Después de pensar que todo estaba perdido y que jamás podría conseguir trabajo, me encontré con un anuncio de un circo. Conseguí el puesto de mimo.  ¡Ser mimo será fácil!

Siempre he pensado que el arte, cuando es bueno, habla por sí solo. Esta vez, lograré que mi acto lo haga. Me dieron la oportunidad de realizar mi escenografía y mi rutina. Hasta prometieron ayudarme con mi problema del habla.
            Afortunadamente, me ha ido muy bien trabajando en el circo. Personas de otros lugares vienen a ver mi acto. En carteleras y anuncios veo mi nombre: “El grandioso Leo, el mejor mimo de la historia”. He logrado rentar una casa en donde me aceptaron con mis tres mascotas. 


            En cuanto a ella, la he visto en portadas de revistas. Es famosa y una de las mejores críticas de arte. Han pasado varios días. Creo que por fin la he logrado olvidar. Después de tanto coraje supongo que el corazón está mejor. Solo me duele cuando late.
Mi tratamiento ha ido mejorando. Ya puedo escuchar y mis palabras aún son torpes. Es de esperarse, después de tanto tiempo sin decir ni escuchar nada. Creo que aprendo rápido.
Es gracioso. Usé mis primeras tres palabras para nombrar a mis mascotas.
Palabras altisonantes las escucho diario. No importa. Creo que la siguiente palabra que pronunciaré será una grosería. Así podré defenderme de los demás.
Hace unos 15 años, yo podía hablar y escuchar. Recuerdo que mis padres algún día dijeron Si salimos de esta pobreza, volverás a oír.  Jamás logramos pagar el tratamiento. Aún confío en que lograré hablar y escuchar nuevamente.
Mi patrón me ha comprado el tratamiento para volver a escuchar. Es muy divertido y grandioso. Después de 15 años he vuelto a escuchar. ¡Estoy contento!


Mis mascotas ahora tienen nombre. Tres nombres, en realidad son las primeras palabras que volví a pronunciar. Se llaman “Jha”, “Rha” y “Mho”. En realidad son raros sus nombres, lo sé. Al menos mis dos gatos y mi perro sí me entienden y saben que esos son su nombres.

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