domingo, 10 de marzo de 2013

Reencontrando la fe...


Mis padres a pesar de la pobreza que poseíamos me dieron una buena vida. Era tan agraciada mi infancia en presencia de ellos. Mi educación era muy diferente a la de todos mis amigos. Me daban todo lo necesario para que alcanzara momentos de felicidad. Únicamente se molestaban cuando me comportaba mal en clases. Liberé mis estudios hasta medio superior, en realidad no terminé.

El perecer de mis padres fue muy decepcionante. Mi padre matado a la mala. Él solo pretendía defendernos. Mi madre enfermó. Simplemente dejo de; comer, reír e incluso de preocuparse por mí. Falleció por la ausencia de mi padre y una enfermedad extraña. Una amiga de mis padres nos medicaba cuando enfermábamos. En esta ocasión ella no pudo hacer nada.

Antes de que mis padres fallecieran. Sufrí un ligero golpe en la nuca con un trueno demasiado fuerte.Fue como si un cohete me explotara.  Caí desmayado. Al volver en sí, ya no escuchaba ningún sonido ni palabra pronunciada por mí o por alguno de los demás. Pensé que había hecho algo malo y por eso nadie me hablaba. Afortunadamente sabía leer y escribir. Esto me ayudó mucho. Después de todo tenia fe y esperanza de ser como antes.

A la edad de 17 años, yo partí rumbo la ciudad. Mi nueva vida había comenzado. En la ciudad conocí a un chico, tenía el mismo problema que yo. Me enseño la manera de comunicarme por medio de señas y gestos. Ralph, fue el maestro más joven que tuve. Aprendí mucho de él y se lo agradezco.


Mi vida nuevamente tiene colores. Me han dejado usar un poco más el aparato para oír. En ocasiones me espanto de tanto sonido que escucho. He aprendido a pronunciar más palabras. Todavía no aprendo a decir: gracias. 


El día esperado llegó. Ella está en primera fila. Espera ver el mejor espectáculo del circo. Cambiaré de rutina, una donde pueda expresar mis sentimientos hacia el amor por ella y por el arte.
Me sigue atrayendo y quiero impresionarla. Estoy tan nervioso...
Antes de cada acto, pienso en mis padres y les agradezco todo. Al principio del espectáculo busco a Amalia. Quizá algún día se presente en el circo. Sería sorprendente verla. No sé qué haría para impresionarla y expresar lo que siento. Ser mimo es un arte y ella es crítica de lo mismo. Así que, vivo con la esperanza y  la fe de verla nuevamente.

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